No creas de ligero, ni vuelvas las orejas al son del pandero.

No creas de ligero, ni vuelvas las orejas al son del pandero.
Aconseja no ser cándido ni ceder a las seducciones engañosas y a los cantos de sirena. Lo advertía Schopenhauer: «El que cree que en el mundo los diablos nunca andan sin cuernos ni los locos sin cascabel, será siempre víctima y juguete de ellos.».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.


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